Crisálidas

Crisálidas

Las Crisálidas surgen por mi propia necesidad de liberar un sentido estético, de gozar -paleta en mano- de una mezcla de colores, formas y texturas, de abandonar totalmente cualquier patrón temporal, conceptual o social.

Es la absoluta emancipación de mi fantasía. Es el sueño sin explicación o lógica aparente que, ya despierta, me deja la exquisita sensación de seguir soñando.
Representan a la mujer redimida de ataduras y roles que puedan limitarla como individuo capaz y autosuficiente. Son seres místicos, puros, insubordinados a dobleces psicológicas provocadas por la prisa de la sociedad contemporánea.
La muestra –indudablemente- constituye una respuesta a la necesidad de sentir más y pensar menos, y empoderar al arte su función balsámica para los sentidos y no sólo en recurso para la crítica, la denuncia y el reclamo. Es por ello que estas criaturas con sus cabellos como ramas, sus raíces adheridas a la tierra o libres en el viento, pretenden invitarnos al éxtasis de la belleza por la belleza.