ROSTRO DE CUBA
2004
No siempre en este mundo tan diverso, conceptual y hasta controvertido de la plástica cubana contem-poránea, tenemos la ocasión de acercarnos a unas piezas de tan excelente factura que desde el primer repaso visual nos convocan a la reflexión en ese día a día de sus protagonistas y de nosotros mismos.
Carmen Mir nació con el don del retratismo. Y no han sido excelsos maestros los que le han enrumbado en esta técnica en vías de extinción en Cuba, sino que la gran escuela recibida es dueña de esa rareza en que profesor y alumno se funden en una misma persona. La expresividad manifiesta en esta gente de pueblo que hoy tenemos la ocasión de conocer gracias a Carmen, nos llevará, sin temor al equívoco, a los más atrevidos diálogos, intercambios y hasta solidaridad con los personajes, elemento que a mi juicio es el de mayor importancia en esta muestra de la joven pintora. El retrato como mensaje. Un ser humano frente a otro porque nadie tenga la menor duda de que un individuo como ese anciano diario en mano, inquilino de la «gigantesca marcha», algo nos contará y usted sabrá escucharle y porqué no, también responderle.
Aurelio Pedrosa, corresponsal del periódico madrileño
«El Boletín»
UNA EXPOSICIÓN POLEMICA...O DISIDENTE?
La exposición fue exhibida primero en La Habana, en el Hotel Inglaterra, y dos días antes de su inauguración, después de tener todo listo para el montaje, la dirección del Partido Comunista del hotel impidió que se exhibieran los cuadros más importantes y exigió que en su lugar se sustituyeran por retratos de mi primera etapa.
Luego de acudir mucho público de alto nivel a la inauguración y ver que no se correspondían las imágenes del catálogo con las exhibidas, hubo que explicar a los participantes lo ocurrido.
Ese mismo día, después de quedar inaugurada la muestra parcial, hicimos una actividad más informal donde fueron mostrados los cuadros censurados.
El Partido del hotel alegó que ese no era el rostro de Cuba que se quería mostrar a los huéspedes del hotel y que muchos de los títulos eran muy irónicos.A finales de ese ano ironicamente la muestra se expuso integra en un salon de exposiciones del Partido Popular en Madrid, y de ella no quedo ningun cuadro sin vender.
El cuadro robado del Museo de la Revolución en el ano 2000.
